Uno de los temores más habituales en las parejas de novios cuando peinsan en la sesión de fotos de su boda es la temida "pose". La frase "a mi no me gusta posar" es una de las advertencias más comunes que las parejas (más los novios que las novias) nos dan antes de la realización de la sesión o durante las conversaciones días antes de la boda.
Bueno, pues aquí os dejamos un ejemplo de como la naturalidad es la única pose necesaria para conseguir una foto perfecta. Una foto que hace sentir orgulloso al fotógrafo y al sujeto. Sencillez, naturalidad y sobretodo la complicidad absoluta en el retrato.
Así fue en la boda de Juanma y Marta el pasado fin de semana. La foto, realizada en el Valle Toledano a la caída del sol, es el claro ejemplo de que la ausencia de pose y artificio es el mejor recurso cuando se cuenta con una pareja relajada y con seguridad. Si a esto le sumamos unos novios "guapos" y un atardecer como el del día 4 de junio el resultado es el que veis.

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